Por Edwin Kako Vazquez - Cuando usted menciona algunas de las novedades más egocentrincas del boxeo usted no puede dejar de mencionar a Mike Tyson. Considerado como el peso completo más demoledor de la historia este peleador tiene el “record” de recibir la tajada más grande en dinero para un campeón. Esto aconteció en su feudo frente a Michael Spink en 1988, al llevarse para su casa la cantidad de 22 “millones de dólares”.

Antes de su feudo contra Michael Spink se conectó con la historia cuando a sus 20 años y 145, se proclamó campeón al vencer a Trevor Berbick el 22 de noviembre de 1986 y convertirse de paso en el peleador más joven en hacerlo. Esa noche Tyson subió al cuadrilátero desafiando todos los vaticinios habidos y por haber que se dejaban sentir en el aire. La otra cara de la moneda presentaba a Trevor Berbick quien se disponía a hacer su primera defensa tras haber conquistado el título sin convencer a lo grandes eruditos de este espectáculo.

Nadie se imaginaba que aquel muchacho de 20 años con una metralleta de golpes acabaría con Berbick en dos asaltos. Esta fue la entrada triunfal de Mike Tyson al gran espectáculo del boxeo. De ahí en adenlante como un bólido incapaz de ser detenido “El Asesino de Brooklyn” comenzó a tejer sus triunfos uno por uno.

Al retroceder diez años en la vida de Mike Tyson nadie hubiera creído que aquel chico débil al que todos llamaban “Pequeño Mariquita” se personificaría como un boxeador. Al leer sobre la niñez de Tyson usted puede canalizar el por qué de sus diferentes comportamientos a traves de su carrera como boxeador. De la nada a la abundancia su “super ego” se vistió de gala para competir con todo lo que se le presentara de frente costara lo que costara. Era una especie de competencia contra la vida donde su principal “postulado psicológico” era primero yo, segundo yo y tercero yo.

Del gran libro “MOMENTOS TRAGICOS DEL DEPORTE” voy a citar varios parrafos donde se narra la difícil niñez de Tyson y de cómo de segundo plano llegó a ser el primero.

Dice así: “El se dejaba empujar y salía corriendo al triste apartamento donde vivía para llorar desconsolado. Con los pómulos húmedos y los párpados hinchados, subía a la terraza y le daba der comer a sus únicas amigas, las palomas.

El día que los muchachos de la cuadra se enteraron de su afición por el boxeo fue el hazme reír del sector. Los chicos malos decidieron entonces hacerle la vida imposible, tirando piedras a las palomas. Incluso hubo uno que le quiso quitar la favorita. Tyson no se dejó, abrió las manos, la paloma voló y mientras el otro miraba, la otra mano de Tyson le quebraba la naríz la grandulón.

Aquella pelea lo volvió, de la noche a la mañana, en líder y fue llamado a integrar una banda. Su función, en un comienzo, consistía en montar guardia mientras los otros atracaban. Luego cargaría con las tijeras y los destornilladores cuando habían redadas policiales. Finalmente comandó una banda en sus jornadas nocturnas, se había hecho líder a puñetazo limpio, poniendo ojos morados y rompiendo dientes, pero aún nadie podía decir que Michael Tyson sería boxeador”.

Su comportamiento en las calles continuó de mal en peór hasta que en 1979, Tyson saboreó por primera vez el boxeo en un reformatorio donde fue recluido por cometer algunos robos y atracos a mano armada. Su candileja boxística tiene como progenitor a Cus D” Amato a quien conoció mientras estuvo inclaustrado en el reformatorio. Como boxeador “amateur” fue brillante con una constelación de triunfos que le abrieron las puertas al profesionalismo en 1985.

La suerte estaba echada y comenzaron a llegar las victorias sin muchas emociones. Tyson se trepaba al cuadrilátero y demolía a sus openentes en un abrir y cerrar de ojos. La fanaticada se acostumbró a ver a un ganador sin ninguna competencia y no disfrutaban como era debido de la reyerta. A finales de 1987, “El Asesino de Brooklyn” había obtenido las correas de la Asociación Mundial de Boxeo y la Federación Internacional de Boxeo defiendo ambas existosamente.

En el 1990, pierde el título ante James Buster Douglas, en una reyerta recordada como una de las mayores sorpresas en la historia dsel boxeo. Como si fuera una procesión lenta y precisa los problemas tocan a la puerta de nuestro personaje. Para septiembre de 1996, Tyson es encerrado en la cárcel cuando es acusado de violación. No perdiendo su visión como boxeador reconquista el título mundial de los pesados (WBA) y lo pierde posteriormente en noviembre de ese mismo año ante Evander Hollyfield. Como ustedes recordarán en esa revancha aconteció el gran suceso de la “mordida de oreja” de Tyson a Holyfield donde fue descalificado.

Mike Tyson pasará a los libros de la historia del boxeo como un trotamundo del cuadrilátero que vivió la fama y la abundancia económica hasta más no poder desacrrilando su proyección como individuo

EDWIN KAKO VAZQUEZ ESCRITOR E HISTORIADOR DEPORTIVO DE PUERTO RICO

 

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